LA GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA DE LOS HIJOS. COMENTARIOS A LA LEY 15/2005, DE 8 DE JULIO, POR LA QUE SE MODIFICA EL CÓDIGO CIVIL Y LA LEY DE ENJUICIAMIENTO CIVIL EN MATERIA DE SEPARACIÓN Y DIVORCIO

Trabajo final de carrera, de  Isabel Porcel González, dirigido por Santiago Gotor Sánchez

Ventajas de la guarda y custodia compartida

A continuación esbozaremos algunas de las ventajas atribuidas a la custodia compartida.

Para ello, basta apuntar, pues las concreta de manera muy clara, las recogidas en la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 18, de 20 de febrero de 2007, cuando dice, en el fundamento de derecho tercero, que:

Garantiza a los hijos la posibilidad de disfrutar de la presencia de ambos progenitores, pese a la ruptura de las relaciones de pareja, siendo tal presencia similar de ambas figuras parentales y constituye el modelo de convivencia que más se acerca a la forma de vivir de los hijos durante la convivencia de pareja de sus padres, por lo que la ruptura resulta menos traumática.

– Se evitan determinados sentimientos negativos en los menores, entre los cuales cabe relacionar los siguientes: miedo al abandono; sentimiento de lealtad; sentimiento de culpa; sentimiento de negación; sentimiento de suplantación; etc.

– Se fomenta una actitud más abierta de los hijos hacia la separación de los padres que permite una mayor aceptación del nuevo contexto y se evitan situaciones de manipulación consciente o inconsciente por parte de los padres frente a los hijos.

– Se garantiza a los padres la posibilidad de seguir ejerciendo sus derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, evitando, así, el sentimiento de pérdida que tiene el progenitor cuando se atribuye la custodia al otro progenitor y la desmotivación que se deriva cuando debe abonarse la pensión de alimentos, consiguiendo, además, con ello, una mayor concienciación de ambos en la necesidad de contribuir a los gastos de los hijos.

– No se cuestiona la idoneidad de ninguno de los progenitores.

– Hay una equiparación entre ambos progenitores en cuanto a tiempo libre para su vida personal y profesional, con lo que se evitan de esta manera dinámicas de dependencia en la relación con los hijos, pues en ocasiones el dolor y vacío que produce una separación se tiende a suplir con la compañía del hijo o hija que se convierte así en la única razón de vivir de un progenitor.

Los padres han de cooperar necesariamente, por lo que el sistema de guarda compartida favorece la adopción de acuerdos, lo que se convierte asimismo en un modelo educativo de conductas para el menor.

En el mismo sentido se han pronunciado diversos estudios que enuncian algunas resoluciones judiciales, entre otros, el Informe de 1995 de la División de la American Psychological Association, ante la Comisión USA de Bienestar Infantil y Familiar, que destacaba que la custodia compartida se asociaba a efectos favorables en los niños, recomendando, favorecer su incremento tanto de este tipo de custodia como de la mediación y educación de los padres.

Asimismo, FABIOLA LATHROP, dedica un punto a las ventajas y desventajas de la custodia compartida que a continuación numeraremos. La autora afirma que la custodia compartida

:

– Es el sistema que más se apega a los principios de corresponsabilidad

familiar y derecho a la coparentalidad.

 

– Mantiene la vigencia de dos modelos adultos frente al hijo.

 

– Es la modalidad que con menos dificultades rescata y preserva la situación de vida del menor previa a la ruptura.

 

– Aminora el “divorcio” entre hijo y padre o madre custodio, y el sentimiento de “luto” que produce el alejamiento del progenitor no guardador.

 

– Evita alteraciones a nivel psicológico.

 

– Puede enriquecer el mundo social, afectivo y familiar del hijo.

 

– Propicia una visión de conjunto en cuanto a la educación y desarrollo del menor sin que padre y madre se sientan ganadores ni perdedores en el ejercicio del cuidado del hijo.

 

– Redefine la posición del progenitor no conviviente.

 

– Presenta ventajas de orden económico.

 

– Elimina la calidad de deudor de la pensión alimenticia y, con ello, los problemas derivados de la fijación y cumplimiento propios de la custodia unilateral.

 

– Reduce la hostilidad del hijo frente a las segundas parejas de sus progenitores.

– La custodia compartida reduciría los índices de divorcios.

 

– Podría suprimir el régimen de comunicación y estancia que da origen a numerosos conflictos

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