24 de octubre de 2007.- Mientras veía a jueces y “personalidades” celebrando el día de la “justicia” en la sede de los juzgados en Valencia, he recibido la noticia del suicidio de mi amigo Aniceto.

Padre separado de sus hijos por decisión judicial, conserje de un instituto cualquiera al que asistían sus ahora huérfanos a diario, sin que él pudiera estar con ellos por un estricto, estúpido, rígido e injusto régimen de visitas, como si los miembros de una familia estuvieran encarcelados en diferentes celdas de una misma prisión.

Fue un luchador más por la custodia compartida, otro padre que ve imposibilitado su derecho a ejercer de padre.

No aparecerá en los titulares de periódicos, ni abriendo las noticias, ni figurará en encuestas de violencia judicial, ni de género, pero la realidad es así de cierta: otro padre separado se ha suicidado.

Es la punta del iceberg de la inercia judicial de apartar al padre de los hijos, por el mero hecho de divorciarse, cualquiera que sea las circunstancias personales y familiares que rodeen a esa familia. Da igual que el padre sea un padrazo y la madre un poco menos, que los hijos estén locos por su padre o que llevemos mas de 27 años con una ley y sistema judicial obsoletos.

Lo único real es que esos hijos jamás volverán a poder disfrutar de su padre y que los juzgados siguen con este reguero de huérfanos que no cesa, cada día mas injusto y tenebroso, mas cruel y ciego.

Basta de impartir injusticias que tanto daño hace a nuestras familias, y por ende a toda nuestra sociedad.


Noticia que se publicó en el diario El Mundo en octubre de 2008. Hoy, 5 años después no ha cambiado mucho esta triste realidad


Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/25/ciudadanovalencia/1224928532.html

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