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Paulino Castells es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, especialista en pediatría, neurología y psiquiatría y profesor agregado en la licenciatura de Psicología de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona. Recientemente ha publicado el libro ´Los padres no se divorcian de los hijos´, el que pretende que se regale y lo lea todo el mundo, especialmente en los juzgados de familia. El propio escritor lo considera una “vacuna que pueden admistrar los padres para inmunizar a los hijos en el trauma del divorcio”, pues incorpora numerosos consejos para que “el niño lo lleve lo mejor posible”.

¿Qué es exactamente lo que usted denomina ´psiquiatría de la familia´?

Es una rama de la psiquiatria que trata temas derivados de la convivencia familiar, especialmente se centra en situaciones en las que se deterioran las relaciones entre los miembros de una familia, ya sea entre padres e hijos, entre la pareja de padres, entre hermanos o entre los parientes próximos. Todas estas circunstancias se traducen en cuadros de tensión, ansiedad, depresión o rechazo y estos son precisamente los síntomas que se tratan dentro de la psiquiatría de la familia.

¿Qué efectos generales tiene en los menores la separación de los padres?

Una separación siempre es un shock para el niño. Aunque en función de la relación que mantenía con los padres les afectará en mayor o menor medida. Tenemos que tener claro que la separacion no es más que un fotograma de una película que ha empezado hace mucho tiempo y que le queda bastante para terminar.

En ocasiones la separación es favorable, pues la situación que se vivía en casa antes de la separación de los padres era insostenible y la ruptura es la mejor opción, tanto para ellos como para los menores, a los que yo lamo “los hijos del suspiro”, pues cuando les pregunto que cómo están tras la separación de sus padres me contestan con un suspiro de alivio. Además, hay veces que la separación sirve para que los hijos conozcan más a uno de sus dos progenitores, porque es frecuente que en la relación uno de los dos cónyuge estuviera omnipresente y arrinconara el otro, lo que dificultaba que el hijo pudiera conocerle tal y como realmente es, y así cuando se separa, el hijo puede acceder mejor a él.

¿Y a largo plazo, cómo puede influir el divorcio en la vida del hijo y en sus relaciones personales?

No se sabe a ciencia cierta cómo van actuar en el futuro los niños de hoy que han vivido en sus carnes una separación traumática. Tampoco como van actuar en sus relaciones personales, familiares y sociales porque depende de muchas variables y sólo se podrá comprobar dentro de 15 o 20 años. Creo que pueden actuar de dos maneras muy diferentes: o bien, negarse a casarse y a tener hijos por miedo a repetir la situación que vivió cuando era niño; o bien, querer formar una familia intentando, por todos los medios, que no pase lo que sucedió en su pasado.

¿Estos efectos son diferentes según la edad y el sexo?

El divorcio tiene una influencia distinta en los hijos según las edades y el sexo de estos. Es cierto que tras una separación siempre está más amparada la niña que el niño, porque actúan con sumisión y pasividad, lo que no molesta al entorno y éste se vuelca con él. Por el contrario, el chico toma una actitud de rebeldía e irritabilidad hacia el exterior, y el entorno rechaza este comportamiento.

En cuanto a la edad, considero que la peor edad es la adolescencia, porque el joven necesita un modelo de identificación muy fuerte y cuando desaparece este personaje admirado, él se queda “huérfano” de esta imagen que es la que le ayudaría a madurar en esta epoca tan frágil de su desarrollo.

¿A qué puede ser debido el incremento del número de divorcios en los últimos años?

Uno de los múltiples factores responsables de este incremento es el indiviualismo que impera, cada vez más, en nuestra sociedad. Ahora todo el mundo quiere ser feliz, aunque sea una felicidad a costa de la desgracia de los demás. Y es precisamente, esta visión hedónica de la vida, la que hace que las parejas ante el más mínimo problema tiren la toalla. La capacidad de reparación o de intentar buscar donde está el fallo para repararlo es cada vez menor y en gran medida optan por dejarlo.

Además, ahora la gente quiere las cosas en el momento y que no duren mucho tiempo, nos hemos acostumbrado a los productos perecederos y pasa igual con las relaciones, que ya no se espera que sea para toda la vida, tal y como se esperaba antes.

¿Cómo afecta la crisis al número de divorcios?

Hay dos opiniones y las dos son ciertas. Por una parte, lo que la crisis hará es redescubrir a muchas parejas que estaban distanciadas por el trabajo y que tras la pérdida de empleo o la reducción de horas, pasan más tiempo en casa y por tanto, chocan más. Pero por otra parte, es cierto que se han parado el incremento de divorcios por la penuria económica, esto es, lo que el amor lo ha unido, ahora lo une la hipoteca. Además, los trámites de las separaciones son muy caros y ahora no es el mejor momento para hacerlos frentes.

¿Qué deben hacer los padres ante una separación para perjudicar, lo menos posible, a los hijos?

Ante todo tienen que respetar a los hijos, pues aunque el amor entre la pareja se acabe, el respeto siempre tiene que permanecer, tanto entre los padres como entre los hijos. Asimismo, pienso que es fundamental hablar y contar todo lo que pasa a los hijos, siempre poniéndolo a su nivel de comprensión.

Hoy día es muy frecuente oír hablar del ´síndrome de alienación parental´, que es cuando uno de los ex cónyuges manipula al hijo para ponerle en contra del otro. Yo esto lo contrapongo con el ´síndrome de indefensión parental´, que revela que esta reacción manipuladora no es más que una situación de indefensión por una simetría de poder con el otro miembro de la pareja que tiene una situación económica, social, de poder que no tiene el otro. Y para defenderse, se vale del hijo. El problema es que muchas veces se han adoptado resoluciones judiciales que dicen que el padre tiene un síndrome de alienación parental y no se ha valorado que realmente lo que pasa es que se siente indefenso.

¿Custodia compartida como medida inicial automática en procesos de nulidad, separación y divorcio, sí o no?

Siempre custodia compartida, porque es la situación más parecida a la vida matrimonial, aunque es muy complicada y exige un gran esfuerzo por ambas partes. Ahora parece que la justicia está dando más la palabra al hombre y se está apostando más por la custodia compartida. Es preciso reseñar que cada caso es diferente y hay que mirarlo con lupa.

Por otra parte, ante dificultades de relación, yo siempre abogo porque se vayan con su pariente de igual sexo, ya que la ausencia del progenitor del mismo sexo siempre repercute en el desarrollo afectivo y cognitivo de los hijos.

 

http://mascustodiascompartidas.wordpress.com/2013/05/22/hay-que-apostar-por-la-custodia-compartida/

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