Los hijos de Isabel y su marido viven cada curso escolar con uno de ellos alternativamente

Cuando Isabel y su marido se separaron hace diez años de mutuo acuerdo, no sabían nada sobre cómo redactar el convenio de divorcio pero sobre todo estaban preocupados porque su decisión no perjudicara a sus dos hijos, que entonces tenían 7 y 8 años.“No teníamos experiencia de ningún amigo cercano divorciado y acudimos a un abogado que nos recomendaron y él nos propuso la custodia compartida, que no conocíamos y nos resultó muy raro”.

 

La fórmula elegida, a recomendación del letrado, fue que los niños vivieran cada curso escolar con uno de ellos alternativamente y estuvieran con el otro la mitad de las vacaciones y fines de semana y fuera el que pasara la pensión alimenticia. Así siguen haciéndolo y pese a que Isabel reconoce que en su momento fue “criticada incluso por mi propia familia porque parece que si una mujer no pide la custodia solo para ella, abandona a sus hijos”, defiende la custodia compartida como lo mejor para que los niños “tengan una relación de verdad con el padre y la madre, no un visiteo de fin de semana que no sabes ni qué hacer con ellos”.

En su caso reconoce que al principio hasta a su exmarido “le parecía una locura, incluso pensaba que los niños estarían mejor todo el tiempo conmigo”, pero ella misma es una firme convencida de que tras una separación “no es bueno que uno desaparezca”. “Muchas mujeres consideran un logro quedarse con la custodia pero yo creo que los hijos deben tener un padre y una madre y siempre he pensado que si a mí me pasara algo, es bueno que estén acostumbrados a vivir con el otro. Que las mujeres se planteen que los hijos son solo suyos es un error”.

El sistema de alternancia por curso escolar, a su juicio, “da estabilidad a los niños”. En conjunto, el progenitor al que le toca la custodia un año pasa con los niños siete meses y el otro cinco. Sus hijos, dice, “lo han asumido muy bien”, si bien reconoce que “ha habido conflictos”, sobre todo cuando su padre formó una nueva familia y a raíz de que tuvo otra hija con su nueva pareja. “Aunque hay una buena relación, pierden un poco de espacio y están más cómodos conmigo”.

De hecho, Isabel admite que “teme” que este hecho cambie las cosas próximamente y también porque “ya son mayores y ya tienen su movilidad, su vida”. Reconoce que “el año que están con el padre, están conmigo mucho, más de lo establecido, pero es su casa y yo no les voy a cerrar la puerta. Algunos amigos me dicen que soy tonta, porque pago más de comida y eso pero no les voy a decir ‘vete que le toca a tu padre darte de comer’”.

Con todo, su balance es muy positivo y de hecho siguen manteniendo este sistema “y lo que nos queda porque hoy en día los jóvenes no se pueden emancipar hasta los 30”. Este curso le tocan a ella, si bien el mayor estudia en Madrid y está con una hermana suya, aunque corren ellos con los gastos. El pequeño sí vive en su casa.

Isabel también defiende las ventajas de la custodia compartida para el desarrollo personal y profesional de los progenitores y en especial de las mujeres. “Te cambian los hábitos laborales y sociales porque un año tienes mucha libertad y otro no y el trabajo tú no eliges cuándo te viene más carga”. Pero considera que cuando es la mujer la que asume la custodia en exclusiva “es una ganancia ficticia porque entonces acapara la crianza de los hijos y también se está privando a lo mejor de un mayor desarrollo profesional y personal. Se queda con todo:_la casa, le pagan la hipoteca y una pensión pero después cuando los hijos se van, tú ya tienes una edad que no es para empezar a desarrollarte profesionalmente ni hacer amigos o planes ni nada. Con la custodia compartida tienes tiempo para hacer cursos, irte por ahí algún fin de semana… todos somos personas”.

Con su experiencia, Isabel está a favor de un cambio en la legislación actual ya que ahora “como la madre diga que se queda con los niños se los queda, y yo creo que solo hay que retirarle la custodia al padre o a la madre que claramente no esté capacitado. El padre y la madre que quieran ejercer de padre y madre, tras una separación, tendrán que compartir a los niños”.


http://elcorreoweb.es/2013/06/09/es-un-error-que-la-madre-crea-que-los-ninos-son-solo-suyos/

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