A propósito de unas jornadas recientemente celebradas en nuestro país por una institución pública relacionada con las políticas de igualdad, hubo una presentación y ponencia sobre la custodia compartida.

 

Cuál fue nuestra sorpresa al confirmar que en dicha ponencia se planteaba la tesis siguiente: la custodia compartida es una forma más de violencia sobre la mujer.

La violencia sobre la mujer es algo deleznable y condenable, pero más deleznable es aún cuando quien la ejerce, lo hace desde una situación de dominio sobre alguien más débil y protegible. Es condenable incluso, sea cual sea la forma en se ejerce y por quién se ejerza.

Pero el discurso y debate actual sobre tema especifico de la violencia sobre la mujer ejercidas por hombres no se puede permitir, por salud mental de la sociedad, de llegará unos extremos inaceptables, como es en este caso.

Hemos presenciado juicios donde se consideraba violencia sobre la mujer, el simple hecho de no estar de acuerdo con ella en qué película ir a ver una tarde de invierno en un cine del Sur de España. (Maltrato psicológico)

Hemos presenciado juicios donde se consideraba violencia sobre la mujer (psicológica) que el padre del menor tardase media hora más en regresar al niño a casa por un atasco. 

Hemos presenciado declaraciones de mujeres que decía que era violencia sobre la mujer, el hecho de que sus parejas les pidieran explicaciones sobre un gasto excesivo en una compra en unos grandes almacenes.

En estos casos, no comprendo por qué no se establece simplemente una pena de cortar la lengua a los imputados por este tipo de delitos, pero demos tiempo al tiempo, que siempre surgirá alguien con poco cerebro que lo exija públicamente. 

Pero lo que más me espanta en este momento es que con dinero público se organicen jornadas para plantear la tesis que la custodia compartida es una forma de ejercer la violencia sobre la mujer. Si seguimos así, surgirán en pocos meses voces femeninas diciendo que al tener hijos con hombres dentro de una estructura de dominación masculina tal como es la pareja, pues que fueron abusadas o algo peor.

Es como el absurdo de muchos casos de bebes robados que en realidad fueron bebés cedidos en adopción por distintos motivos y por la penosa situación de las mujeres en aquellos años en este y otros países. Hemos tenido casos de mujeres que han querido denunciar el robo de su bebé, cuando la verdad es que nos decían en el despacho que lo dieron en adopción porque no podían volver al pueblo con un hijo ilegitimo, pero que ahora al ser mayores querían conocerlos y tener a alguien en su vejez. Confunden el derecho de cada uno a conocer sus orígenes con el derecho egoísta de recuperar al hijo/a que un día por circunstancias de la condición femenina en aquellos tiempos, tuvieron que hacer. Lo que no entiendo es que pidan indemnizaciones económicas, porque yo creía que esto era un acto de amor, no de interés económico. 

Pues, volviendo al tema principal de este pequeño articulo de reflexión, lo que de verdad me asusta es ver cómo a mi alrededor se implanta un pensamiento neofascista, de mucha gente que piensa que son mejores que los demás, y no sólo eso, sino que piensan que los demás que no piensan como ellas son, simplemente delincuentes. 

En 1933 el partido nazi, comenzó así, todos aquellos que no comulgaban con sus ideas, eran odiables (campaña de incitación al odio contra la banca judía que poseía la deuda alemana). Al poco tiempo, se culpaba de todos los males del país a los judíos. Y en 1935 simplemente se decidió que ser judío era ser un delincuente. Se crearon los tribunales de excepción (tribunales del pueblo) específicos para juzgar a los judíos por el hecho de ser judíos.

 

Pues esto mismo está ocurriendo en este país. En 2004 se comenzó una campaña de incitación al odio a todo lo que tuviera valores masculinos (léase artículo 1 de la Ley 2004 sobre violencia sobre la mujer en la que TODOS los hombres son presuntamente culpables de los problemas que tienen TODAS las mujeres), mas tarde se crearon estudios con datos no contrastados de la penosa situación de las mujeres en España, por ejemplo la mentira oficial e inventada de que las mujeres ganan un 30% menos que los hombres en el mismo trabajo, cuando no existía ninguna inspección de trabajo o denuncia que demostrara ello presentada por UGT o CCOO, o por ejemplo que las mujeres dormían una hora menos al día que los hombres por el exceso de cargas familiares y laborales, o que en España en el año 2003 habían 2.000.000 de mujeres maltratadas. 

Más tarde se crearon juzgados de excepción (prohibidos por nuestra constitución y normativa europea así como por tratados tales como el Viena de las NNUU) en donde se podría juzgar como imputados exclusivamente a hombres por el simple hecho de haber nacidos hombres, esto es, con un cromosoma distinto. 

La similitud de estos hechos, junto a la similitud de los protocolos de actuación policial aprobados por el Gobierno de entonces para estos casos, con los protocolos o instrucciones de actuación de las SS en la Alemania nazi contra los judíos, no deja de producirme un profundo espanto. 

Y ahora, nos vienen con el discurso de endemoniar la custodia compartida como herramienta masculina para ejercer violencia sobre las mujeres.

Pero si ello es así, quienes promulgan estas ideas execrables, deberían ser procesados/as por el mismo delito que ahora propugnan, ya que fue el sector feminista instaurado en todas las formaciones políticas quienes decidieron en 2005 aprobar el art. 68 del Código Civil. Ósea quienes fomentaron el cuidado compartido de los hijos como deber legal o las que impulsaron leyes tales como la de Igualdad o la Conciliación de la vida familiar y laboral, las que ahora se echan para atrás viendo cómo una nueva realidad social las deja sin argumentos y lo que es peor, sin trabajo o, sin la existencia de los conflictos existentes por leyes decimonónicas que van a hacer disminuir dichos conflictos, máxime cuando se acerca un cambio próximo legislativo para establecer la custodia de los hijos de forma compartida, como algo normal en la vida de un niño o de una niña.

El siguiente paso será prohibir el matrimonio, heterosexual, por supuesto, porque puestos a llegar al absurdo, en esta huída hacia delante de quienes han logrado grandes beneficios económicos y sociales basadas en mentiras de las políticas de igualdad y de “genero”, tal como ocurrió con los miembros y simpatizantes del partido nazi, pues seguirán en ésta huida hacia adelante sin sentido, llegando a límites insospechados. Ya en Alemania, la inexistencia de dichos límites les llevó crear sitios como Dachau, Treblinca y otros muchos, e incluso a justificar el ataque bélico contra otros países, cuyas gentes y dirigentes, no pensaban como ellos. (II Guerra Mundial)
Solo pregunto ¿Quién va a poner límites a esta gente? 

¿Cuándo vamos a parar el holocausto social que todo esto está provocando en cientos de miles de familias en España?

Estamos a tiempo de parar esta barbarie y, no quiero que mis hijos me recuerden que no hice nada para evitarlo o al menos denunciarlo, públicamente.

 

José Luis Sariego Morillo
Sevilla en una triste primavera para las ideas.

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