Manuel Olivares
Abogado

Lo primero que le preguntan a uno es si es necesario siempre acudir a profesionales de salud mental. Debemos de responder con un NO, no es estrictamente necesario cada vez que se discuta sobre la guarda y custodia de una familia.

Desde mi punto de vista, volvemos a desvirtuar una realidad. La intervención pericial en asuntos de familia no deja der ser compleja y dificultosa. El psicólogo forense se debe adentrar en un estudio pormenorizado que requiere la exploración de varias personas, con sentimientos contrapuestos, así como la de unos menores fácilmente manipulables y con opinión, pero sin decisión. A día de hoy asociaciones y colegios profesionales cuestionan la metodología correcta a seguir, enviando quejas a las Comisiones Deontológicas.

Al igual que el ámbito de familia exige una especialización de juristas y magistrados, la requiere del mismo modo de los psicólogos, siendo muchos de estos informes firmados por profesionales no expertos en el ámbito jurídico-forense de familia.

Debemos recordar los errores de valoración detectados por la Comisión deontológica del COPC (2004), de las que destacaban las siguientes:

  • Uso de afirmaciones categóricas.
  • Descalificaciones no fundamentadas.
  • Opiniones no contrastadas que se dan por ciertas.
  • Falta de imparcialidad (inadecuada implicación del perito).

 

¿Qué debemos tener en cuenta los abogados ante un informe pericial?

El informe psicosocial debe:

  • Describir adecuadamente todo el proceso desarrollado por el técnico.
  • Los objetivos concretos perseguidos (cuestiones formuladas).
  • La metodología usada en relación a las áreas de la exploración significativas.
  • Los resultados obtenidos y su significación.
  • Las conclusiones forenses extraíbles, examinando los posibles datos contradictorios o fuentes de error.
  • Las consideraciones deben estar fundamentadas en estudios fiables y ser contrastables por otros técnicos.

 

Principales cuestiones que debe plantear o sobre las que se debe arrojar cierta luz:

  • Estado anímico del menor (psicología, adaptación etc.)
  • La relación (vinculación) paterno-filial. (Estado emocional de los progenitores y los hijos, nivel evolutivo de los niños, pauta relacional, percepción de los menores).
  • La capacidad parental de un progenitor (psicopatología, habilidades parentales)
  • Etc..

Otra de las cuestiones que se plantean a menudo y una vez realizado el test por parte de los papás y mamás es…¿Que valor aporta esto al juicio? O sea, ¿de que manera influirá el informe sobre la decisión judicial? En nuestro país el criterio de valoración de la prueba pericial por parte del tribunal queda recogido en el artículo 348 de la NLEC, donde se dice: “el tribunal valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica…”, que viene a determinar la independencia judicial, si bien la práctica indica, que en ocasiones copian las conclusiones de estas.


Acciones:

La mejor defensa, ante un informe forense desfavorable a los intereses de los menores, es la aportación de un informe de parte que evalúe los test realizados y concluya de igual modo o en caso contrario exponga la diferencia de resultados (careo).

Así mismo el informe de parte y para evitar que quede cojo, deberá evaluar al otro progenitor, solicitándole su aprobación y en caso contario, acudir a una solución judicial que la requiera para su exploración por parte del profesional privado.


Conclusiones:

Si bien es cierto que se acude cada día con más fuerza a la prueba forense, esta carece actualmente de garantías objetivas, que no obliguen a cuestionar la adecuación del informe a la realidad. La falta de conocimiento y adaptación a las realidades sociales actuales, la falta de garantías de los resultados obtenidos, al ser únicamente realizados por ese equipo, y su obtaculización a obtener el porqué y el como de las conclusiones (ej.- no se graban las entrevistas para poder ser examinadas por otro profesional para elaborar un informe sobre las mismas pruebas, entrega de los cuestionarios realizados y su desarrollo etc), o los juicios de valor por vivencias personales o creencias, hacen de este informe un dato más que puede desvirtuar una decisión que sea la más favorable a los menores.

Bajo mi criterio, un informe del que se pretende establecer o documentar científicamente algo tan importante como el desarrollo integral de los niños en relación con sus progenitores y los períodos de estancia y convivencia con cada uno de ellos y capacidades educativas, deberían establecer una percepción lo más cercana a la realidad a la que se van a encontrar esos niños después de una ruptura por parte de sus progenitores, ser estudios más prolongados en tiempos no sólo a nivel de contacto, sino evaluativo y con seguimientos periódicos, así como un análisis al menos de los siguientes puntos:

  • Revisión documental.
  • Entrevista individual con cada progenitor.
  • Entrevista individual con cada niño.
  • Observación interacción progenitor/niño.
  • Coordinación profesional.
  • Entrevista otros familiares cercanos al menor.
  • Entrevista conjunta niños.
  • Visitas domiciliarias.
  • Entrevista conjunta progenitores.
  • Seguimiento.

No debemos olvidar que las parejas se separan pero las familias… no.


http://abogadomoh.wordpress.com/2013/10/15/el-informe-psico-social-la-cuarta-pata-de-un-banco/

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