Jose Manuel Aguilar

Psicólogo

La custodia física conjunta (joint physical custody) es una decisión judicial por el cual la custodia del niño se otorga a ambos progenitores y los niños pasan un tiempo semejante en el hogar de estos. En las últimas décadas, ha crecido el porcentaje de este tipo de custodia en la mayoría de los países occidentales.

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En el caso concreto de Suecia, desde 1998 la custodia compartida ha sido la práctica legal por defecto, aumentando su elección hasta la actualidad, generando una población muy grande de niños en esta modalidad de custodia. En este país, como en Australia, se favorece las custodia física conjunta incluso en aquellos casos que uno de los padres prefiere la custodia monoparental.

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En la literatura psicológica sobre este asunto, la mayor parte de los estudios afirman que los niños con padres separados presentan más problemas emocionales, sociales y de bienestar y salud que los que viven con ambos padres. Esto podría deberse a diversos factores: pérdida de poder adquisitivo, de la supervisión de los padres o de las redes sociales y de las capacidades psicológicas de los padres para resolver los conflictos y hacer frente a los desafíos prácticos, entre otros. El contacto continuado de los niños con ambos padres tras el divorcio, como proporciona la custodia física conjunta, podría servir de amortiguador de los efectos del divorcio en los hijos. Frente a este argumento se ha levantado aquel que defiende que el continuo trasiego entre ambos domicilios produciría mayor riesgo y exposición al conflicto parental en los niños.

Un reciente estudio, con una muestra de 164.580 estudiantes suecos de 12 y 15 años, ha valorado distintos indicadores de bienestar, permitiendo comparar a los niños que viven en familias integras, divorciadas con custodia monoparental y con custodia física conjunta. En la medición se utilizó once dimensiones de salud relacionada con la calidad de vida recogidos en los cuestionarios KIDSCREEN. Estos cuestionarios son una familia de instrumentos desarrollados y normalizados para la descripción de la calidad de vida relacionada con la salud en niños y adolescentes de entre 8 a 18 años. Los cuestionarios se desarrollaron simultáneamente en 13 países europeos, con especial atención a los conceptos de salud y bienestar en la infancia.

Los niños con custodia compartida disfrutan de mayor bienestar y salud que en monoparental

Independientemente de la edad, los resultados de este macro estudio muestran que los chicos en familias integras registraron mejores puntuaciones en bienestar que los chicos con padres separados. Los chicos de 15 años con custodia monoparental, física conjunta y familias integras tenían niveles similares de autonomía, relaciones con sus iguales y aceptación social. Sin embargo, tanto en el grupo de 12 como los de 15 años, los niños con custodia física conjunta puntuaron mejor en casi todas las escalas que aquellos niños con custodia monoparental. Dentro del mismo grupo de niños con custodia física conjunta, los de 15 años puntuaban más alto en bienestar que los de 12 años, sin embargo, estos puntuaban más que los niños de su edad con custodia monoparental. Estas diferencias no encontraron discrepancias en función del sexo de los niños.

Los cambios de residencia no afectan en el bienestar de los niños

En conclusión, en este estudio con un universo de niños cercano a los 165.000, los resultados confirman que los niños con padres separados registran niveles de bienestar más bajos que los niños con familias integras. El grado de bienestar encontrado varía en función del sistema de custodia elegido tras el divorcio de sus padres, de tal suerte que los niños con custodia física conjunta puntuaban más positivamente en bienestar que los que vivían el mayor tiempo con uno de sus progenitores, aumentando el bienestar expresado en los niños de 15 años en comparación con los de 12. El estudio, en línea con otros anteriores, no ha encontrado mayor riesgo para los niños en custodia física conjunta, tanto en su salud mental como en el riesgo de victimización. Por tanto, los resultados de la investigación científica desacreditarían a los que defienden la postura de un mayor riesgo de desestabilización de los niños con custodia compartida entre sus progenitores, debido a los cambios de domicilio a los que se enfrentan.

 

Fuentes:

Bergström, M. et al. (2013). Living in two homes-a Swedish national survey of wellbeing in 12 and 15 year olds with joint physical custody. BMC Public Health.

http://jmaguilar.com/blog/wordpress/la-alternancia-residencia-afecta-ninos-custodia-compartidaia/

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Categories: Artículos

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