Luis Zarraluqui

Abogado de Familia

En los despachos que nos dedicamos a ésta especialidad del derecho de familia, en la mayoría de los casos, empezamos hablando de “niños” y acabamos hablando de “dinero”. Las frases “que se lo quede todo yo solo quiero a mis hijos“, “a mis hijos nunca les faltara nada“, “lo único que me importa son mis hijos“, etc… son muy habituales. Lástima que no las grabemos; nos sorprendería escuchar cual es el centro de la discusión tres meses después.

Luis Zarraluqui

La fórmula de la custodia compartida, entendida como el reparto entre los progenitores del 50% del tiempo de sus hijos, en muchos casos, es la mejor manera para que los menores, en situaciones de separaciones y divorcios, mantengan el contacto con ambos padres y que éstos se involucren tanto en los tiempos “festivos” como en los “formativos”; escolares y extraescolares.

Por cierto en este punto, y haciendo un paréntesis, me llama la atención lo mal que comen en general los niños (malos modales, manejo de cubiertos, etc…) y su falta de educación (la ausencia de las “gracias”, los “por favor”…) pero eso, nos llevaría a otro tema, también importante, que no quiero tratar ahora.

La custodia compartida puede ser buena no solamente para los hijos sino también para los padres ya que les permite ascender profesionalmente, dedicar tiempo a otras actividades “abandonadas” o “asignaturas pendientes” y, cómo no, a nuevas parejas que sin tiempo, o con tiempo limitado, se antoja muy difícil.

Sin embargo, todo lo anterior está muy bien siempre que:

1.Ambos progenitores dispongan de verdad de ese tiempo para dedicarle a sus hijos (hay muchos trabajos que, desgraciadamente, no lo permiten) y

2.sobretodo, si esa custodia compartida no es entendida como un vehículo para “ahorrarnos” (o disminuir) una pensión de alimentos o, como desgraciadamente tenemos algún tema en el despacho, utilizarla para justificar el prohibir (o imposibilitar) que el menor realice actividades extraescolares, generalmente tan beneficiosas para los niños que puedan pagarlas en el mundo tan competitivo en el que estamos (cuando no por motivos de salud) y así ahorrarse un “dinero” para gastarlo en uno mismo (gimnasio, clases de golf, etc….). ¡Ojo! No estoy criticando que cada cual gaste su dinero en lo que quiera pero si que se utilice a los niños (sus hijos) para ahorrar o incluso “castigar” al contrario. Esta “práctica” también es utilizada – y es igualmente criticable – por quien quiere la custodia para obtener el uso del domicilio familiar (“mejor” incluso si es propiedad del otro y tiene hipoteca) y recibir, además, una pensión de alimentos de la que realmente vivir sin trabajar (o trabajar “sin cotizar”).

Cada caso es único y así debe ser tratado. Tenemos que huir de fórmulas “modelo” para todos y adaptarlas caso a caso en función de lo que verdaderamente sea mejor para los niños (y los padres) y atendiendo a cada realidad. La custodia compartida “puede” ser una buena fórmula – igual que la custodia mono parental – habrá que ver cada caso y las motivaciones “reales” que tienen los progenitores a la hora de solicitarla.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/abogadodefamilia/2014/10/20/por-que-decimos-ninos-cuando-queremos.html

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