JUAN M. CARRILLO

En los casos de ruptura del vínculo conyugal, ya sea por separación, divorcio o nulidad del matrimonio, surge la ardua tarea de llevar a cabo a extinción de toda relación jurídica entre los cónyuges, así como las relaciones personales, siendo estas de especial complejidad máxime cuando existe descendencia de por medio, por lo que las mismas no se extinguirán sino que deberán ser reguladas de la mejor manera posible. 

Es tónica frecuente iniciar el comienzo de esta senda intentando el mutuo acuerdo de ambos cónyuges, pero en numerosas ocasiones acaba siendo una fuente de conflictos de difícil solución, siendo varios los problemas existentes, principalmente los hijos y el tema económico. 

Así en estos procesos influyen números variables como son los trabajos o no de los cónyuges, duración del vínculo, vivienda familiar, pensiones, disolución y liquidación del régimen económico matrimonial, etc, siendo muy importante el papel de los profesionales mediadores en la solución de estas cuestiones que pueden evitar la vía judicial y normalizar la situación. 

Así, en relación a los hijos, resulta común que si ambos convienen una custodia compartida, en los casos donde es conveniente la misma, la mayoría de los problemas quedan resueltos, sin entrar a valorar aquí lo más conveniente para el desarrollo de los menores, pareciendo esta no sólo la opinión de los técnicos al respecto sino también de la jurisprudencia reciente, así la sentencia del Tribunal Supremo de 29 de abril de 2013, dispone “como doctrina jurisprudencial que la interpretación de los artículos 92, 5, 6 y 7 del Código Civil debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven. Señalando que la redacción del artículo 92 no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea”, medida que se viene considerando no excepcional sino normal en atención a los menores. 

Resuelta esta cuestión, a veces complicada, resulta que la mayoría de las dificultades se desvanecen, pudiendo resumirse a un punto de vista meramente económico, que con buena voluntad se resuelven fácilmente, como es la atribución de la que hasta la fecha ha sido la vivienda familiar, las indemnizaciones que puedan acordarse, el pago de las deudas, la hipoteca en caso de vivienda común, las pensiones que puedan ofrecerse de mutuo acuerdo o en el caso concreto. Todo ello pone de manifiesto un cambio sustancial en este tipo de relaciones, en las que los propios cónyuges debidamente asesorados podrán liquidar su relación evitando en la medida de lo posible pasar por un proceso judicial, largo y a veces doloroso, que en última instancia si bien regula esta situación, a veces también se consigue que se puedan establecer diferencias ya irreconciliables entre ambos, cuando siempre deben mirar por el bien de sus hijos. 

De aquí se deduce que en el ámbito del derecho de familia el legislador atiende en primer lugar a los acuerdos a que puedan llegar los cónyuges en esta materia, que serán aprobados por la Autoridad salvo que los mismos sean contrarios a derechos, lo que resulta lógico pues son los propios interesados los que mejor conocen su propia relación y manera de funcionar de lo que es la familia, por lo que resulta necesario el debido asesoramiento que se puede ofrecer por los especialistas al respecto.

http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/1923501/custodia/compartida/solucion/viable.html

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