En repetidas ocasiones el argumento del mantenimiento de las rutinas de los menores se ha utilizado como justificación para no modificar las medidas previas adoptadas en el divorcio. Esta afirmación no es más que un ejemplo del uso oportunista de un argumento de otra disciplina de conocimiento -Psicología- para justificar una decisión jurídica, algo que sólo se puede entender ante la exoneración de los que usan semejante argumento -juristas, trabajadores sociales, psiquiatras o psicólogos- de justificar científicamente sus asertos, práctica habitual por otro lado en nuestros juzgados y tribunales.

mantenerrutinas

Una vez que la jurisprudencia marcada por el Tribunal Supremo ha dejado clara que la redacción del artículo 92 del Código Civil al respecto de la custodia compartida “no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea”, en la dirección de “que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con sus hijos que, sin la expresa colaboración del otro, termine por desincentivarla tanto desde la relación del no custodio con sus hijos, como de estos con aquel”, el Tribunal nos ofrece en una nueva sentencia un razonamiento útil a la hora de justificar una modificación en las medidas adoptadas previamente, con un menor de siete años.

La Sentencia reseñada abajo hace referencia a un asunto que debate el argumento del “mantenimiento de las rutinas”, ahondando en la afirmación de que la custodia compartida es mejor situación que una custodia monoparental. En el procedimiento al que se refiere, señala que la sentencia de primera instancia que no acuerda la modificación de las medidas previas, rechazando la petición del progenitor no custodio de una custodia compartida, basándose en que aunque hay circunstancia que se han visto modificadas ”no resulta oportuno la modificación de la medida pese al cambio de residencia y de horario laboral del padre, e incluso la cordialidad en las relaciones entre ambos progenitores”, ya que la medida ha ofrecido “las condiciones necesarias para un desarrollo armónico y equilibrado del niño” y porque alteraría los hábitos y rutina diariaa la que viene acostumbrado. Es decir, y como bien recoge el propio Tribunal, “la sentencia petrifica la situación del menor desde el momento del pacto, sin atender a los cambios que desde entonces se han producido”, a saber, (I) en la actualidad el actor ha comprado una vivienda a una distancia de 3 Km de la vivienda donde reside su hijo con la madre; II) en la actualidad el actor tiene horario flexible, por ello puede compatibilizar mejor el régimen de la custodia que propone semanal; (III) el niño está matriculado en el Colegio, que se encuentra a mitad de distancia entre el domicilio de la madre y del padre; (IV) actualmente el régimen de visitas es muy amplio; (V) existe relación cordial entre los progenitores; (VI) la demandada se opone a la custodia compartida porque quiere estar con su hijo, porque el padre en alguna ocasión falta a las vistas entre semana; (VII) el cuidado del menor se ha repartido entre ambos progenitores”.

El Tribunal Supremo considera la modificación, argumentando que “el hecho de que haya funcionado correctamente el sistema instaurado en el convenio notarial no es especialmente significativo para impedirlo, lo contrario supone desatender las etapas del desarrollo del hijo y deja sin valorar el mejor interés del menor en que se mantenga o cambie en su beneficio este régimen cuando se reconoce que ambos cónyuges están en condiciones de ejercer la custodia de forma individual”. Es decir, y como bien recoge el propio Tribunal, “la sentencia petrifica la situación del menor desde el momento del pacto, sin atender a los cambios que desde entonces se han producido”, a saber, (I) en la actualidad el actor ha comprado una vivienda a una distancia de 3 Km de la vivienda donde reside su hijo con la madre; II) en la actualidad el actor tiene horario flexible, por ello puede compatibilizar mejor el régimen de la custodia que propone semanal; (III) el niño está matriculado en el Colegio, que se encuentra a mitad de distancia entre el domicilio de la madre y del padre; (IV) actualmente el régimen de visitas es muy amplio; (V) existe relación cordial entre los progenitores; (VI) la demandada se opone a la custodia compartida porque quiere estar con su hijo, porque el padre en alguna ocasión falta a las vistas entre semana; (VII) el cuidado del menor se ha repartido entre ambos progenitores”..

La Sentencia no considera relevante el argumento de que el permanencia de la situación previa permite mantenerla rutina en los hábitos del menor”, al no considerarlo especialmente significativa, dada su edad, sino que puede ser perjudicial en el sentido de que no se avanza en las relaciones con el padre a partir de una medida que esta Sala ha considerado normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis. Por consiguiente, la valoración del interés del menor no ha quedado adecuadamente salvaguardado”. En resumen, a resulta de la lectura podríamos considerar que el Tribunal Supremo afirma que el avance en la relación del hijo con el padre es una variable que favorece el desarrollo del hijo y se encuentra por encima del mantenimiento de las rutinas.

España. Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª). Sentencia núm. 616/2014, de 18 de noviembre de 2014.

Por favor ayúdanos a crecer
Categories: Artículos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *