He conocido alguna que otra pareja reacia a casarse por el compromiso que implica, además de por el barniz vetusto  que la institución tiene. Alguna que otra se ha acabado casando tras darse cuenta de que era la mejor manera de regularizar su vida en vida en común, lo más sencillo de cara a herencias, impuestos, papeleos varios, tener hijos…

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La parte rancia es fácil de diluir; no es preciso que una boda sea en una iglesia, con doscientos invitados, vestido blanco y comida hasta reventar. Una de las que más disfruté éramos veinte personas. Lo más importante es que un matrimonio fue irrompible en el pasado, pero ahora no lo es.  No digo en absoluto que sea fácil o barato. A veces sí, otras es un trance difícil, costoso y desagradable. Pero probablemente también lo sería aunque no hubiera boda pero sí uno o dos corazones rotos e hipoteca y bienes compartidos.

La clave para que a mí nunca me haya asustado esa unión es saber que pasada la ruptura puedes no volver a ver jamás a esa persona, romper por completo. Salvo que haya hijos por medio, claro. Tener hijos es un vínculo mucho más férreo que una boda. No hay compromiso mayor con otra persona que tener un hijo suyo. Con una única excepción: el compromiso que tienes con los hijos que decides tener.

Cierto es que hay parejas con hijos que se separan y uno de ellos desaparece y no quiere saber más de sus niños. No obstante, lo frecuente en gente normal es que una separación habiendo tenido hijos suponga un proceso potencialmente más duro e implique seguir viendo a esa otra persona durante toda la vida, con mayor o menor frecuencia.

Estamos cerca de la época de comuniones, en muchas habrá un niño sentado entre dos padres que ya no se aman pero que siguen forzados a entenderse e intentar tener una relación mínimamente cordial por el bien del niño. Yo lo he visto.

También he visto comportamientos irracionales, guerras abiertas entre los que se quisieron y que olvidan que sus hijos van a salir damnificados.

No somos animales tan racionales como nos hacían estudiar en el colegio.

Y hay veces que los jueces tampoco ayudan. Mirar por el bien del menor también es, a mi parecer, mirar por saldar esa ruptura de una manera justa.

Ayer leí esta noticia, que es la que me ha empujado a adentrarme en este delicado jardín:

Un vecino de Parets del Vallès (Barcelona) tendrá que abandonar el próximo día 30 el piso de su exclusiva propiedad en el que vive porque una jueza a la que pidió la custodia compartida de su hija le ha concedido a su expareja el uso de la vivienda, pese a que ella tiene otro piso en copropiedad. Según ha explicado la abogada de Jesús O., Sandra López, la jueza ha aplicado la ley “estrictamente sin tener en cuenta el contexto social de la pareja ni que ella abandonó el domicilio familiar llevándose a la niña y es propietaria de otra vivienda que compró con su anterior marido”.

No conozco los pormenores del caso de esta pareja, puede ser que se esté cometiendo una injusticia o puede que la jueza haya hecho muy bien. Lo que sí sé, porque he visto varios casos, es que muchas veces los jueces sí que van de carril. He visto una pareja bien avenida pidiendo ambos la custodia compartida y siendo examinados con suspicacia y he visto a un padre que ha supeditado su vida laboral a la crianza de su hijo teniendo que marcharse de su hogar y pasar una pensión pese a no tener ingresos y condenado a ver al niño al que cuidaba a diario con esmero cada quince días.

Mi marido y yo tenemos sueldos similares, trabajamos ambos jornadas parecidas, dedicamos nuestras tardes a nuestros niños por igual… ¿Por qué debería yo jugar con ventaja si nos separásemos? Y no tengo intención de averiguarlo, pero tengo la certeza de que la tendría. En nuestro caso lo lógico sería hablar de una custodia compartida. Y en el de muchos que no la han conseguido.

Y en cualquier caso lo lógico es estudiar bien lo que se tiene delante antes de dictar sentencias gemelas por mucho que haya saturación y falta de tiempo.

http://blogs.20minutos.es/madrereciente/2015/04/28/por-que-deberia-jugar-con-ventaja-si-me-separase-de-mi-marido/

 

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